Esteban Vilgré Lamadrid

Por Damián Giovino (@DamianGiovino)

H√©roe de Malvinas, comand√≥, como Subteniente, una secci√≥n de 47 valientes soldados durante la guerra. Encabez√≥ el √ļltimo combate contra los brit√°nicos que marc√≥ el final de la contienda. Por su actuaci√≥n fue distinguido con la Medalla ¬īAl Esfuerzo y la Abnegaci√≥n¬ī. Dedic√≥ su vida al servicio de la patria, llegando a ser Comandante del Ej√©rcito. Trabaj√≥ en el Regimiento de infanter√≠a de Patricios y fue Instructor en el Colegio Militar. Consolid√≥ el Departamento de Veteranos de Guerra para asistir a quienes estuvieron en las islas, y a sus familias, en la parte mental y emocional, para sanar sus heridas del cerebro, del alma y del coraz√≥n, m√°s all√° de las visibles, las f√≠sicas. Logr√≥ cambiar la legislaci√≥n y crear las Juntas M√©dicas para Veteranos de Malvinas. Estuvo en la ex Yugoslavia durante los conflictos de la independencia, y en misi√≥n en Irak, en tiempos de Saddam Husein. Actualmente es el Director del Museo Malvinas y Fue elegido por Victoria Villaruel para llevar adelante en el Senado el plan de ¬īGesta de Malvinas¬ī, que apunta a hacer un revisionismo de la guerra y difundir una versi√≥n heroica de la historia, desterrando la imagen asociada a ¬īpobres soldados¬ī que fueron humillados por los ingleses. Humanizamos a Esteban Vilgr√© Lamadrid, hombre de honor, orgullo nacional.

En estos tiempos hay un l√≠der espiritual muy prol√≠fero llamado Sadhguru que hace mucho √©nfasis en algo que damos por hecho y casi nadie repara: en el milagro de despertarse cada ma√Īana. Hay miles de personas en el mundo, comprobado, que esta noche se van a dormir y ma√Īana no se despiertan; si no somos uno de esos miles, ya arrancamos el d√≠a siendo unos bendecidos.

-En alguien como vos, que vio y experimentó la muerte tan de cerca, es algo que debés tener muy presente…

-Tal cual, viv√≠ varias situaciones l√≠mites en mi vida. En todas las charlas p√ļblicas que doy, digo algo parecido. Nadie tiene comprado el ma√Īana. Las personas que pasaron por este plano sin hacer nada, cuando ya no est√°n es como si nunca hubiesen vivido. Vas a un cementerio y ves una l√°pida en donde el nombre est√° borrado por el paso del tiempo, el viento, el polvo; por ende, no ten√©s ni idea qui√©n est√° enterrado ah√≠. Uno vive en el recuerdo de la gente que te conoci√≥, en la sonrisa con que te recuerden. Uno sigue viviendo despu√©s de muerto, tambi√©n, por las obras que hizo por y para el otro. Cuando hablo invito al auditorio a hacer el ejercicio de imaginarse a uno mismo en su tumba mirando para arriba y viendo qui√©nes lo est√°n despidiendo y extra√Ī√°ndolo; a hacer el ejercicio de replantearse qu√© cuentas pendientes dejo si me muero, a qui√©nes no les ped√≠ perd√≥n y a qui√©nes no perdon√©, a qui√©n no le dije un ¬īte quiero¬ī. Hay que ir por la vida siendo agradecido.

-A muchos les debe costar entender a la gente que elige una profesi√≥n como la tuya, en donde est√°s en constante riesgos y expuesto al peligro. Ese riego permanente ¬Ņfue tu combustible para vivir cada momento a pleno sabiendo que pod√≠a ser el √ļltimo de tu existencia? Tener a la muerte tan cerca, se puede convertir en una aliada para valorar la vida y ser humilde.

-Exacto. Vivimos bajo una forma de sociedad de consumismo en donde ten√©s que ser joven, lindo, exitoso; siempre con par√°metros materialistas. Eso nos saca del foco verdadero de la vida y hace que le tengamos miedo a la muerte o que ni se hable de ella. La muerte es una compa√Īera de ruta que viaja al lado de uno y que cuando quiere te lleva con ella. La macana es cuando te lleva y ah√≠ te das cuenta que te quedaron muchas cuentas pendientes. Me pas√≥ a m√≠ mismo, como estuve en situaciones l√≠mites y en todas logr√© salir, me cre√≠a omnipotente de que a m√≠ no me iba a pasar nada. A todos nos toca, la vida te da lecciones con cachetazos en la nuca.

-De chico jugabas a los soldaditos, te encantaba leer y aprender sobre historia patria, pr√≥ceres y batallas. ¬ŅSent√≠s que tu vocaci√≥n estaba marcada desde peque√Īo?

-No, en ese momento no lo sent√≠a as√≠. Me marcaron mis padres. Mi madre, que era docente de ingl√©s, era muy religiosa, siempre resaltando la presencia de Dios, la oraci√≥n. Me marcaba el ser generoso, buena persona, de ayudar al pr√≥jimo, de no ser ego√≠sta. Fui monaguillo en mi iglesia en Dolores. Siempre me encant√≥ leer y saber sobre aquellos que tuvieron actitudes heroicas de diversas maneras. Mi viejo era profesor de historia en la facultad y lo hac√≠a con amor, amaba la docencia y muchas veces llegaba a casa preocupado por un alumno que ten√≠a tal o cual problema. Se iba a las seis de la ma√Īana y volv√≠a a las doce de la noche, pero no dejaba, antes de irme a dormir, de leerme cuentos e historias de pr√≥ceres nacionales, de caballeros medievales. Todo ese contexto me hizo criar teniendo un sentido heroico de la vida, so√Īaba ser l√≠der de mi tropa, jugaba con los soldaditos.

Las paradojas de la vida hicieron que uno de los grandes héroes de Malvinas haya nacido de una madre inglesa. En su casa había tazas con la imagen de la reina y hasta había banderas británicas colgadas en los estantes. Sin embargo, reflejando la enorme grandeza de su madre, le inculcó a querer y defender con hidalguía la patria donde él nació: Argentina.

En ¬īHumanizados¬ī charlamos con Alberto Crescenti, Titular del SAME, y Juan Carlos Moriconi, Jefe de Bomberos de la Ciudad, y ambos coincid√≠an marcadamente en algo: “Si no hubiera sido m√©dico, hubiese sido guardavidas o bombero. Siempre me di cuenta y sent√≠ que estaba en una posici√≥n de ayudar al semejante. Es algo que te nace y uno se entrega”. ‚ÄúMe gusta ayudar al otro, estar al servicio. La vocaci√≥n de dedicar la vida al pr√≥jimo ya viene innata con uno. Si no hubiese sido bombero, habr√≠a sido veterinario, guardarpaques o algo vinculado a estar al servicio y cuidado del pr√≥jimo, el medio ambiente, los animales‚ÄĚ.

-¬ŅCoincid√≠s? ¬ŅSi no hubieras sido militar, habr√≠as seguido otra vocaci√≥n al servicio del otro?

-Totalmente, coincido ciento por ciento. De chico soy un amante de la fauna, tranquilamente podr√≠a haber sido veterinario, bi√≥logo, naturista, ornit√≥logo. De peque√Īo en Dolores so√Īaba con ser guardaparques en la Bah√≠a de Samboromb√≥n, cuando todav√≠a ni siquiera se hablaba de ese lugar como una reserva natural. So√Īaba con ser veterinario para atender a animales salvajes como los venados de La Pampa. Me regalaban pajaritos y me esmeraba para que est√©n fuertes y sanos.¬† Cuando termin√© el secundario y trabajaba en una f√°brica de estanter√≠as met√°licas, intentaba ayudar a mis compa√Īeros m√°s humildes. Cuando trabaj√© en un juzgado de instrucci√≥n en Tribunales, le ofrec√≠a un vaso de agua a un preso que capaz hac√≠a ocho horas que no se hidrataba, por m√°s que fuese un delincuente. Siempre me conmovi√≥ mucho el sufrimiento humano y animal. Veo un perro y paro. Si no entraba al Colegio Militar, tal vez segu√≠a abogac√≠a, pensando en prestar un servicio para hacer justicia con alguien que lo merec√≠a.

Apenas una muestra que grafica todo esto que Esteban expres√≥, es la loable ayuda que mantiene con un comedor comunitario de Rinc√≥n de Milberg, Tigre, llamado ¬īEl Lugarcito¬ī. Un d√≠a, en pandemia, pas√≥ con su auto, lo vio y no dud√≥ en detenerse. A partir de all√≠, gracias a su coraz√≥n y su mano, cambi√≥ por completo el destino del lugar: aportando alimentos, materiales para cocinar y obras para mejorar la infraestructura del lugar.

Cuando de desat√≥ el conflicto de Malvinas, Lamadrid estaba cursando el √ļltimo a√Īo del Colegio Militar de la Naci√≥n y la Guerra precipit√≥ el egreso de su promoci√≥n. A partir de ah√≠ tuvo 44 a√Īos de servicio en la Fuerza.¬†

-Tu caso fue opuesto al de muchos otros j√≥venes que fueron a Malvinas: para ellos fue un infortunio tener que ir, ya que ten√≠an su vida de civil y la guerra se las arranc√≥ de cuajo. Para vos era cumplir un sue√Īo; en parte, para lo que sent√≠as que hab√≠as nacido.

-En realidad, es controvertido el tema, porque, aun esos chicos que no pensaban para su futuro ir a una guerra, se presentaron voluntariamente. Todos tenemos nuestros sue√Īos y planeamos la vida en base a eso, pero tambi√©n tenemos situaciones trascendentes que nos pone la vida en las cuales estamos dispuestos a entregarnos y hacer un sacrificio, como defender a la patria. La guerra la sufrimos todos, los que so√Ī√°bamos con probarnos en combate y aquel que estudiaba veterinaria y le toc√≥ ir. Todos los que fuimos a Malvinas nos sentimos elegidos entre los millones de argentinos para defender a la patria. Todos los soldados que √≠bamos en el cami√≥n de mi secci√≥n, cuando llegamos a R√≠o Gallegos, quer√≠amos que nos crucen a Malvinas, ninguno se quer√≠a quedar ah√≠ sin ir a combatir. ¬†

En Malvinas, a Esteban le toc√≥ estar al frente de 47 soldados, como Subteniente, de la 3¬į Secci√≥n de la Compa√Ī√≠a B del Regimiento de Infanter√≠a N¬ļ 6 ¬īGeneral Viamonte¬ī. El 14 de junio tuvo la misi√≥n de comandar y encabezar en la primera l√≠nea en el √ļltimo combate de la guerra. Les dijo a sus suboficiales que sab√≠a que ellos ten√≠an miedo, porque √©l tambi√©n lo ten√≠a y que era consciente de que esa era la noche m√°s cruda que deber√≠an atravesar. Les explic√≥ que seguramente muchos, incluido √©l, no iban a ver la luz del sol al d√≠a siguiente, pero que hab√≠a soldados que estaban esper√°ndolos en la oscuridad y que confiaban en ellos para ir en su apoyo. Les pidi√≥ que cuidaran a cada uno de sus compa√Īeros, tanto como √©l los iba a cuidar a ellos. Sabiendo que el combate y la guerra estaban perdidos, igual expusieron sus vidas. ¬†‚ÄúFue conmovedor ver c√≥mo todos me siguieron‚ÄĚ, cont√≥.

-Dijiste una vez que en la Infanter√≠a nadie da la vida por alguien que no respeta. Para liderar y ser cre√≠ble hay que tener conocimiento sobre lo que est√°s haciendo; pero, sin valores humanos, nadie se encolumna detr√°s de vos y te sigue. ¬ŅCu√°les son los primordiales para ser un buen l√≠der?

-No s√© si me siento con la capacidad de definir qu√© es un buen l√≠der, pero lo que he utilizado toda mi vida es el ser autentico, humilde, sincero con los que te rodean, comprometido con tu equipo, cuidadoso con tu conducta y acciones. Yo no s√© si fui un buen jefe en Malvinas, por una cuesti√≥n l√≥gica de que era cadete de cuarto a√Īo del Colegio Militar, no ten√≠a experiencia para tener todos los conocimientos t√©cnicos y t√°cticos para conducir en una guerra. Lo √ļnico que me ayud√≥ con mis soldados fue haber sido aut√©ntico y sincero. Si iba al pueblo, ven√≠an todos conmigo, sino no iba ninguno.¬† Hasta el d√≠a de hoy con quienes fueron mis soldados en Malvinas, me siento en la obligaci√≥n moral de ayudarlos si necesitan algo, de escucharlos, de estar atento a todo lo que les pueda pasar, no los puedo defraudar, porque ellos estuvieron dispuestos a dar la vida por m√≠ en la guerra. Ellos me ense√Īaron a ser jefe. Como l√≠der, ten√©s que siempre dar testimonio.

Dijo alguna vez Esteban: ‚Äúser soldado es una profesi√≥n de amor: a la Patria, a nuestra sociedad y, sobre todo, a nuestros subalternos. Nadie da la vida por un ego√≠sta, el soldado marcha a la guerra por el camarada que est√° a su lado y nada m√°s importa, solo el amor entre hombres, al que llamamos camarader√≠a, logra ese estado ideal‚ÄĚ.

-Parece un oxímoron, porque en ojo de algunos civiles, ser militar es realizar los actos más violentos que existen como matar a otra persona, estar en conflicto armado permanente con terceros. Sin embargo, pocos seres deben experimentar el concepto de amor genuino como un militar.

-Tal cual, es un ox√≠moron. Si vos no entend√©s la profesi√≥n de militar de esa manera, usas el uniforme, pero no sos soldado. Es una profesi√≥n que te exige el sacrificio como dar tu vida por la patria, pero si no es una guerra, en la vida misma ten√©s que dar testimonio de ese comportamiento, para eso sos un soldado. El soldado debe expresar con total sinceridad sus pensamientos a quien lo conduce, sin especular, pagando los costos. Uno no puede poner en juego su buen nombre y honor, dando un paso al costado si eso est√° en riego; eso tambi√©n es dar la vida por la patria, no solo ir y morir en combate. El militar entiende el amor, porque entiende m√°s que nadie el valor de la violencia. Como dijo Carlos Pellegrini, vos sos un le√≥n enjaulado que el estado tiene para hacerse valer. Pero el militar es el √ļnico que sabe los costos que implica ejercer esa violencia y lo sufre su familia, que sabe, siempre, que est√° en segundo lugar. Luego de Malvinas pas√© seis a√Īos seguidos sin poder festejar el d√≠a de mi cumplea√Īos con mi familia, lo mismo con cumplea√Īos de mis hijos, navidades que no estuve. Cualquier pa√≠s serio est√° orgulloso de sus soldados.

Y un amor a√ļn m√°s honorable que experimenta un soldado, es el amor por el adversario, a quien va encomendado para matarlo, y, as√≠ y todo, siente amor al saber que es su pr√≥jimo. Como el propio Esteban cuenta: ‚ÄúEl verdadero soldado no siente odio, entiende que quien est√° en frente no es su enemigo, es su adversario, y s√≥lo hasta que termina. Los brit√°nicos fueron Camaradas que les toc√≥ estar del otro lado y cumplir la misma misi√≥n que me toc√≥ a m√≠. En Malvinas ten√≠amos enfrente a soldados profesionales que uno sab√≠a que si ca√≠a lo iban a atender. Mis soldados est√°n agradecidos a los brit√°nicos porque cuando fuimos sus prisioneros de guerra, nos trataron con caballerosidad y profesionalismo. A mis soldados heridos los evacuaron y atendieron soldados brit√°nicos. Hace poco vino de visita al pa√≠s el m√©dico cirujano que atend√≠a una posta m√©dica brit√°nica en Malvinas y uno de mis soldados fue exclusivamente a verlo para agradecerle porque √©l fue el que lo oper√≥ y le salv√≥ la pierna. Yo mantengo contacto con soldados brit√°nicos, por ejemplo, El teniente Robert Lawrence, Hablamos mucho por Facebook, y yo, que fui su rival, lo convenc√≠ de que terminara de hacer su tratamiento de estr√©s postraum√°tico. Solo un soldado puede entender que a quien vos mismo le pegaste un tiro, luego quer√©s salvarle la vida. Por eso hay una oraci√≥n que dice: ¬īPon calidad en mi coraz√≥n para que mi tiro sea certero, para que no sufra¬ī”. Al d√≠a siguiente de la derrota al entregar el armamento a un Capit√°n del Comando 45 brit√°nico, este les dijo: ¬īpelearon bien, ahora: buena comida, buena cerveza, buen descanso y a prepararse para la pr√≥xima¬ī.¬†¬†

-Una vez dijiste: ¬īcuando experiment√°s el horror en 1ra persona, te volv√©s m√°s humano o te volv√©s resentido¬ī. El ser cada vez m√°s humano, te vuelve m√°s sensible y permeable a ciertas cosas. Parad√≥jicamente, las personas que m√°s sienten, a veces son las m√°s fr√≠as al ojo burdo del resto de la sociedad. ¬ŅTe pasa algo as√≠?

-Es interesante ese punto. Soy muy sensible y he tenido que pagar altos costos personales por eso. He visto mucho sufrimiento en mi vida. A la gente que diciente conmigo, la llamo y le pregunto por qu√© dijo tal cosa. Nunca lucr√© con la causa Malvinas, por el contrario, hice muchos sacrificios en todos estos a√Īos. Soy muy sensible y me golpea cuando me pegan bajo, me duele cuando se dicen cosas que no son ciertas, que ensucian tu buen nombre, no estoy preparado para eso. Algunos, incluso alg√ļn que otro combatiente de Malvinas, no entendieron los enormes sacrificios, incluida la muerte de mi esposa, que tuve que hacer para llevar adelante el Centro de Salud de Veteranos de Guerra. No entendieron todo lo que pude lograr gracias al esfuerzo de golpear puertas, de patear puertas, porque para cambiar paradigmas hay que patear puertas, no golpearlas. En un pa√≠s de ego√≠stas en donde muy pocos se exponen a patear puertas en pos de un fin noble, yo lo hac√≠a.

La mezcla de humanidad y frialdad, en Esteban se refleja a la perfecci√≥n al recordar lo que hac√≠a en Malvinas los d√≠as en que m√°s olfateaba la muerte: se higienizaba en exceso con agua helada para Para que el cuerpo estuviera limpio y pulcro cuando lo viera muerto su madre. √Čl prefer√≠a morir antes que regresar como un cobarde porque no iba a poder mirar a la cara a su padre, otra muestra de humanidad y frialdad.

Vilgré Lamadrid consolidó el Departamento de Veteranos de Guerra del Ejército para asistir a quienes estuvieron en Malvinas, y a sus familias, en la parte mental y emocional, para sanar sus heridas del cerebro, del alma y del corazón, más allá de las visibles, las físicas. Logró cambiar la legislación y crear las Juntas Médicas para Veteranos de Malvinas.

-Saber que, gracias a ese trabajo, le salvaste la vida a un veterano, que le llevaste paz al alma de los familiares de alg√ļn ca√≠do; debe compensar el tener que soportar alguna difamaci√≥n p√ļblica injusta‚Ķ¬†

РExacto, eso es lo que te hace sentir que valió la pena tanto sacrificio. Cuando llegué al Centro de Salud de Veteranos, 400 veteranos de guerra habían hecho la junta médica, y luego de mi llegada casi 7mil lo hicieron. Muchas veces cargaba a los profesionales en mi auto y los llevaba a ver a veteranos de otras provincias, y yo les pegaba el viático a los profesionales con mi dinero y ellos venían, en su horario de trabajo o en su tiempo de descanso, porque estaban convencidos de lo que estaba haciendo. Nunca perseguí fines económicos, por el contrario, gastaba dinero de mi bolsillo por la causa. Siempre traté de mantener la memoria y el honor de los caídos. Pagué costos muy altos en estrés personal por todo esto. En medio de esta lucha que llevaba adelante, descuidé muchas cosas personales, sufrí el fallecimiento de mi esposa; fue muy doloroso. Hace un tiempo me replanteé que tengo que pensar más en mí.  Soy un militar atípico, nunca me gustó que me den ordenes ni seguir las normas, porque significa que yo no pensé lo que tenía que hacer. Soy rebelde por naturaleza, el más crítico conmigo mismo. Mis amigos siempre se ríen de que justo haya elegido una profesión que implica obedecer, cuando nunca me gustó. Siempre intenté adelantarme con la iniciativa para que no me den órdenes. En una organización estructurada y vertical a veces tratar de ser distinto tiene sus costos. En cada lugar que estuve dentro del ejército, por más pedorro que sea el cargo que me asignaran, siempre logré generar cambios, y esa es mi satisfacción.

En contraposici√≥n a los c√≥digos honorables que hay entre soldados adversarios, a Esteban le toc√≥ vivir una situaci√≥n absolutamente opuesta. En el verano de 1989, fue copado el cuartel militar de La Tablada por un movimiento terrorista enajenado llamado Todos por la Patria (MTP). Tras varias horas de combate, el ataque fue rechazado y dej√≥ un saldo de 32 guerrilleros muertos, y nueve militares y dos polic√≠as, fallecidos. Como √©l recuerda: ‚Äúel terrorismo les infunde un fanatismo que lleva a relativizar completamente la muerte; la ajena y la propia, sin remordimiento ni arrepentimiento. En Malvinas, ten√≠amos enfrente a soldados profesionales que uno sab√≠a que si ca√≠a lo iban a atender; en La Tablada ten√≠a a compatriotas que yo sab√≠a que, si me pod√≠an rematar herido, lo iban a hacer. Sab√≠amos que no pod√≠amos caer prisioneros de ellos”.

– ¬ŅQu√© record√°s y c√≥mo viviste ese suceso contra aquellos terroristas de izquierda?

-Ese tipo de ataques se fundamenta solo en odiar al otro, un odio visceral. Estaba de licencia en el Hospital Militar para acompa√Īar a mi mujer que, tras haber perdido tres embarazos, logr√≥ dar a luz a nuestra primera hija, un premio de Dios. Not√© mucho movimiento de ambulancias y al averiguar me enter√© del copamiento del cuartel, sin dudarlo cambi√© mi vestimenta de civil por mi uniforme de militar y acud√≠ voluntariamente en defensa del regimiento. Eso mi esposa siempre me lo record√≥. Ella hizo un esfuerzo sublime para acompa√Īarme en mi entrega absoluta hacia la patria.

Sin contar la 1¬į y 2¬į Guerra Mundial, nunca en la historia, en ning√ļn otro combate de los numerosos que han tenido, los brit√°nicos tuvieron tanta cantidad de bajas, entre heridos y muertos, como en Malvinas. Nuestros h√©roes provocaron el primer jefe de combate muerto ingl√©s desde la 2¬į Guerra Mundial hasta hoy. Ninguno de los soldados muertos de la Secci√≥n comandada por Lamadrid lo hizo con un disparo en la espalda, todos cayeron con su cara al viento helado y con el pecho en alto desafiando al enemigo, entregando la vida por sus camaradas. Todos estos datos que enaltecen a la m√°xima potencia al soldado argentino que combati√≥ en las islas, tristemente parece ser m√°s reconocido en Inglaterra que aqu√≠. Por ejemplo, en el libro “No Picnic”, del ingl√©s Julian Thompson, destaca y elogia la actuaci√≥n de las tropas argentinas, hasta conjeturando que, con algo de suerte, podr√≠an haber ganado la guerra. En otros dos libros de autores ingleses tambi√©n se destaca el valor del soldado argentino. Todo esto, no contra cualquier adversario, sino contra, para Lamadrid, el mejor soldado del mundo: el ingl√©s.

-¬ŅQu√© te genera que en nuestro pa√≠s los h√©roes de Malvinas hayan sido tan subestimados hasta hoy en d√≠a?

-Me genera dolor porque tengo un profundo amor a mi patria. Si vuelvo a nacer quiero nacer en este pa√≠s y ser soldado del ej√©rcito. No puedo entender tanto ego√≠smo en mi pa√≠s. Todas las naciones serias tienen pol√≠ticas de estado y no se cambian seg√ļn qui√©n gobierne de turno. Y no te hablo de USA, Canad√° o Inglaterra; te hablo de Brasil, de Uruguay. No importa si est√° Lula o Bolsonaro, Mujica o Lacalle Pou: las pol√≠ticas de estado no cambian. Ac√° todo se usa y se modifica para beneficio propio. Estamos en una crisis de identidad, crisis educativa, crisis moral. Cada uno cuenta su historia sesgadamente por su ideolog√≠a. No hay pol√≠ticas educativas, pol√≠tica exterior, pol√≠tica de pesca, de nada. Esas cosas son las que hacen que un pa√≠s deje de ser grande. No hay una imagen institucional. En la pol√≠tica hay un l√≠mite y se llama la patria. Hay pol√≠ticos que hace d√©cadas que est√°n, pero seguro que por el amor a la patria no est√°n. Yo tuve que trabajar muchos a√Īos de noche para poder seguir siendo militar, porque el estado parec√≠a que por ser militar te castigaba pag√°ndote sueldos baj√≠simos. A m√≠, teniendo el uniforme de Los Patricios, a ver si se entiende: el uniforme de Los Patricios‚Ķ los que nos dieron el sentido de nacionalidad en 1810; algunas personas me escup√≠an, literalmente, y me insultaban.

‚ÄúMis soldados eran muy responsables por ende yo pod√≠a darles libertades, ejerc√≠an una libertad responsable, cada uno sab√≠a lo que ten√≠a que hacer‚ÄĚ, cont√≥ alguna vez Lamadrid.

-¬ŅNo crees que eso es lo que falta a la sociedad argentina: libertad responsable? Dejar de vivir del modelo paternalista del estado y no ubicarnos en el rol de v√≠ctimas permanentes.

-S√≠. En la oscuridad de la noche, en el medio del combate, yo sab√≠a que mis soldados estaban ah√≠, porque confiaba en su palabra. Hoy se perdi√≥ el sentido de la palabra, del sacrificio, del ganarte lo que ten√©s. Tener c√≥digos es no tomar lo que no te corresponde, no hacerle mal a otro. Que el estado, impunemente haga ciertas cosas, no est√° bien. Que el estado, queriendo mostrar ¬īcaridad¬ī, use a los pobres o a los enfermos para su provecho, qu√© poco sentido de la moral ten√©s que tener. Que alguien que no necesita un plan social, igual lo reciba, no est√° bien. Admiro que aquel que recibe un plan merecidamente, de todos modos, tiene dignidad para querer darle algo mejor a sus hijos, ganado por sus propios medios y esfuerzos. Necesitamos el mensaje claro de los que est√°n arriba que digan: ahora s√≠ vale ser honesto, ahora s√≠ el que hace las cosas mal las paga, si no, estamos complicados.

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