Eduardo Urtas√ļn

Por Damián Giovino (@DamianGiovino)

Pilar sustancial del proyecto m√°s valioso y enriquecedor que tuvo la historia del f√ļtbol argentino: el de selecciones juveniles de P√©kerman y Tocalli. Eminencia de la preparaci√≥n f√≠sica, pero que trascendi√≥ su mera funci√≥n para hacer un culto de la docencia, demostrando que se puede educar y formar personas mientras se compite en la alta exigencia y se obtienen logros deportivos. Jug√≥ profesionalmente en Arsenal y se retir√≥ con solo 29 a√Īos. Integr√≥ el cuerpo t√©cnico en tres Mundiales de mayores (dos con Colombia y uno con Argentina, todos con P√©kerman). Humanizamos a Eduardo Urtas√ļn, un tipo √≠ntegro y de profundos valores.

“En el F√ļtbol no es lo mismo entrenar que ense√Īar; hay muchos buenos entrenadores, pero pocos buenos maestros“, dijo alguna vez el legendario Johan Cruyff.

-Vos est√°s dentro de ese selecto grupo de maestros del f√ļtbol‚Ķ

-Ya desde mi √©poca de jugador me gustaba hablar con mis compa√Īeros m√°s j√≥venes, estar encima de ellos, poder aportarles mi experiencia. Siempre fui un poco obsesivo con todo lo relacionado a la disciplina, al entrenamiento y eso trataba de transmitir: el entrenarse mucho, el ser justo, correcto, no cometer errores que pudiesen perjudicar al grupo; darles importancia a las cosas del d√≠a a d√≠a. Todas esas cosas hacen al desarrollo del jugador. Como PF intent√© seguir esa misma l√≠nea, siendo siempre genuino con el jugador. Cuando no sos √≠ntegro, cuando apel√°s a frases hechas, el futbolista enseguida lo capta y eso no gusta. Mientras jugaba en Arsenal, yo estudiaba la carrera de educaci√≥n f√≠sica y eso demandaba una complejidad en cuanto a la organizaci√≥n de los horarios, de los viajes: viv√≠a en Sarand√≠ e iba a estudiar a N√ļ√Īez de noche, volviendo muy tarde a casa; pero fue una etapa que disfrut√© mucho.

‚ÄúEduardo jug√≥ profesionalmente al f√ļtbol y sab√≠a lo que se necesitaba adentro de la cancha. Adem√°s de su funci√≥n de profe, que era extraordinaria, tambi√©n colaboraba en la parte t√©cnica:¬† Les ense√Īaba a los chicos a c√≥mo cabecear, c√≥mo retroceder, c√≥mo pegarle con una pierna y c√≥mo con la otra. Fue muy importante. Alguien muy sabio, con alma de docente‚ÄĚ, recuerda Hugo Tocalli.

-¬ŅC√≥mo conviv√≠an en vos todas esas facetas: la de PF, la de conocedor del juego y la de docente?

-Es cierto que se presentaban una dualidad de situaciones, pero las fui resolviendo naturalmente, sin pensarlo mucho. Siempre fui muy observador de todo y en la parte del juego también: la parte táctica, los movimientos, los gestos técnicos, los posicionamientos; por ende, no me resultaba nada difícil poder brindar un concepto para corregir a un chico, ser una consulta para ellos al respecto, debatir con el resto del grupo de trabajo. Hoy lo veo a la distancia y sí admito que suena complejo poder llevar adelante esas varias facetas a la vez.

‚ÄúLos ni√Īos tienen una ins√≥lita capacidad de hermosura, en lo simple; pero despu√©s los adultos nos ocupamos de convertirlos en nosotros, y les arruinamos la vida, les achicamos el alma‚ÄĚ, esgrimi√≥ alguna vez el gran Eduardo Galeano. En dicha l√≠nea, la premisa del cuerpo t√©cnico en ese inefable proyecto juvenil era clara, como asegura Urtas√ļn: ‚Äúles dej√°bamos en claro a los chicos que asumir las cosas con responsabilidad no significaba no disfrutar, quer√≠amos que trabajen con alegr√≠a.¬† No quer√≠amos que pasara un d√≠a sin que aprendiesen algo nuevo y se llevaran algo positivo para su formaci√≥n‚ÄĚ.¬†

-Solemos hablar del ¬īesfuerzo¬ī, el ¬īsacrificio¬ī como pesares y cargas para el humano, cuando se pueden obtener los mismos logros disfrutando de las cosas. El esfuerzo y el disfrute no son ant√≥nimos y pueden congeniar.

-Sí, totalmente, es lo que nosotros intentábamos pregonar. Tener un alto grado de exigencia no tiene que llevar a una inhibición en el potencial del pibe o una sobrecarga de sus posibilidades, todo lo contrario, porque si no, en vez de hacerlo mejorar, le ponés un freno a su desarrollo. Les hacíamos hincapié en que teníamos buenos campos de entrenamientos, todos los materiales necesarios, buena infraestructura; todo al alcance para que puedan aprovecharlo en su formación y crecimiento, y tenían que disfrutarlo.

Todo disfrute y privilegio, conlleva responsabilidades, y eso era algo que tambi√©n en aquel proceso se dejaba en claro: se les inculcaba a los chicos el chip de que, al ser jugadores de selecci√≥n, cuando volv√≠an a sus clubes para jugar en sus categor√≠as, lejos de sentirse superiores, deb√≠an dar el ejemplo en todos los aspectos. ‚ÄúLes dec√≠amos que ten√≠an que disfrutar con responsabilidad los partidos en sus equipos, porque nosotros los √≠bamos a ver y valor√°bamos lo que hac√≠an ah√≠: c√≥mo se interrelacionaban con sus compa√Īeros, c√≥mo se comportaban con los √°rbitros y el rival. Los conceptos eran muy claros, est√°bamos formando jugadores, pero sobre todo personas‚ÄĚ, recuerda Eduardo.¬†

‚ÄúCuando llegu√© a la Primera de Independiente me sent√≠a m√°s preparado que hasta los compa√Īeros mayores, por todo lo que hab√≠a aprendido en las selecciones juveniles‚ÄĚ, cont√≥ Gabi Milito. ‚ÄúCuando empec√© a ser convocado por P√©kerman y Tocalli a las juveniles, yo ya hab√≠a debutado en Primera, con 16 a√Īos en Newell¬īs y ten√≠a una cierta cantidad de partidos como profesional en Estudiantes. Pensaba que ya estaba todo encaminado, que ya era profesional y ten√≠a todo por delante, y con ellos me di cuenta que ten√≠a muchas cosas por corregir, aprender y mejorar. Di un salto de calidad pasando por esas selecciones juveniles‚ÄĚ. Narr√≥ Lionel Scaloni.

-Ese proyecto era tan ambicioso y superador que logr√≥ un nivel de profesionalizaci√≥n en juveniles a√ļn mayor que jugadores que ya eran profesionales hac√≠a tiempo‚Ķ

-Era lo que buscábamos e intentábamos transmitir. El tipo de entrenamiento que llevábamos adelante era de un nivel de mayores profesionales. Al haber sido un proyecto que perduró tanto en el tiempo, fuimos adaptando, modificando y sistematizando los sistemas de entrenamientos en base a las necesidades que iban requiriendo las diferentes camadas de juveniles. En nuestra época las selecciones juveniles funcionaban como un club en la sistematización de los entrenamientos, los jugadores pasaban mucho tiempo con nosotros. Reparábamos en la alimentación y la suplementación del jugador, contábamos con psicólogos, con asistentes social, teníamos gente que a los chicos del interior los llevaban a estudiar de noche a un colegio cercano al predio de Ezeiza; brindábamos una formación integral y los frutos quedaron a la vista.

‚ÄúLos frutos quedaron a la vista‚ÄĚ: logros deportivos extraordinarios, formaci√≥n de jugadores que llegaron a figuras de la √©lite mundial. Pero detr√°s de la grandilocuencia, de los √©xitos, est√°n las cosas ¬īpeque√Īas¬ī, las simples cosas que hacen a las grandes. Detr√°s de un Cambiasso, un Mascherano, un Sor√≠n, hay seres con menos luces y m√°s anonimato, pero igual de importantes. Y eso, P√©kerman, Tocalli y Urtas√ļn a la cabeza, lo pregonaron a raja tabla. El ejemplo perfecto es el de Mario De St√©fano, ¬īMarito¬ī, m√≠tico utilero de la Selecci√≥n: ‚ÄúMe hicieron sentir importante, me valoraron como ser humano, a pesar de ser el √ļltimo orej√≥n del tarro. Nos inculcaron que ten√≠amos que estar todos unidos, tirando para el mismo lado, desde los entrenadores, los kinesi√≥logos, los profes, los utileros; y que as√≠ √≠bamos a llegar al objetivo. Todos poniendo nuestro granito de arena‚ÄĚ.

-Así se plasma un gran proyecto…

-L√≥gicamente. La persona que estaba en la cocina, el que arreglaba el campo de juego, el utilero: todos eran fundamentales. S√≠, el objetivo era formar grandes profesionales, pero para eso se necesita un andamiaje en donde todas las piezas son importantes y si una no funciona, era imposible lograr los objetivos.¬† Pas√°bamos mucho tiempo en el predio y si hay alguien que trabaja sobre manera para que todo este √≥ptimo, es un utilero. C√≥mo no va a ser importante un utilero si realiza una tarea important√≠sima. C√≥mo no va a ser importante el cocinero que le brinda el ¬īcombustible¬ī al jugador. C√≥mo no va a ser importante el canchero si es el que despu√©s de un entrenamiento en d√≠a de lluvia, en donde el campo de juego queda muy lastimado, se ocupa de arreglarlo para el siguiente entrenamiento. A los chicos les dec√≠amos: ¬īla cabeza no se la mojan con las botellas de agua mineral, porque en sus casas si hacen eso sus madres les dan un escobazo. La cabeza se la mojan con el agua de la manguera, el agua mineral es para tomar¬ī. Son los peque√Īos detalles, es el sentido com√ļn. Hay que valorar las cosas.

-Teniendo una profesi√≥n tan absorbente y a la cual les has dedicado y le dedic√°s much√≠simo tiempo, a l√≠mites obsesivos ¬Ņc√≥mo manejaste tu vida familiar sobre todo cuando tus hijos eran chicos?

-Eso es una parte muy compleja de este trabajo, muy dif√≠cil. Mi se√Īora es la que sostuvo toda la estructura familiar. Estamos juntos desde los 21 a√Īos. Me acompa√Ī√≥ por toda mi etapa de jugador, cuando estudiaba, que solo nos ve√≠amos los fines de semana, y luego en mi rol de PF. Tuvo que bancarse sola muchas situaciones familiares. En el proceso de juveniles diagramamos un calendario que, entre los entrenamientos, los torneos, los viajes, demandaba una cantidad enorme de tiempo, que te quitaba mucha presencia con la familia. En las fotos de las vacaciones en enero est√°n mi mujer y mis hijos‚Ķ yo no estoy en ninguna. Mi se√Īora se banc√≥ todo eso, pero es l√≥gico que mis hijos hayan sentido mi ausencia.

‚ÄúEl estar tanto tiempo fuera de mi casa y perderme cosas del d√≠a a d√≠a, hac√≠a que cuando alguna noche est√°bamos cenando y mis hijas con mi esposa hablaban de ciertas cosas, no sab√≠a de qu√© hablaban y si yo acotaba algo quiz√° me dec√≠a mi se√Īora: ¬īLeo, no opin√©s que no sab√©s bien c√≥mo es el tema¬ī‚ÄĚ. An√©cdota que Leo Astrada narr√≥ en ¬īHumanizados¬ī.

-Cuando s√≠ estabas en tu casa, ¬Ņc√≥mo te manejabas?

-Intentaba al menos poder llevar a mis hijos al colegio bien temprano y luego me iba al predio. Y despu√©s s√≠, gran parte de lo que acontec√≠a, me lo perd√≠a y ten√≠a que resolverlo mi mujer. En la cena familiar trataba de ponerme al tanto de todo, pero, indefectiblemente, hay una parte en la que est√°s ausente, la realidad misma te lo marca. Se hace dificultoso y depend√©s de la tolerancia de tu se√Īora, sino, realmente es insostenible.

‚ÄúCuando Bielsa asumi√≥ en la Selecci√≥n mayor, nos entendimos enseguida. Mientras la prensa hac√≠a pol√©micas, nosotros nos llev√°bamos maravillosamente bien. En Argentina no se entienden esas cosas; Cuesta ver a gente de mucha capacidad y juntas sin que se generen pol√©micas‚ÄĚ, afirm√≥ una vez P√©kerman. Y ah√≠ estuvo una de las claves fundamentales del √©xito de ese proyecto de selecciones juveniles: el grupo de trabajo. Como dijo Tocalli: ‚Äúnunca hubo celos, nos llevamos perfectamente bien. Nunca hubo nada raro dentro del grupo, era todo muy simple, todo muy serio, todo muy responsable‚ÄĚ.

-¬ŅFue as√≠?

-Sin dudas. Cada uno que se sumaba, se acoplaba perfectamente. Las pautas estaban muy claras. La relaci√≥n interpersonal entre todos era excelente. Pas√°bamos mucho tiempo juntos, conviv√≠amos, √©ramos apasionados y debat√≠amos, discut√≠amos ideas, todo muy enriquecedor; siempre sabiendo que la cabeza era P√©kerman. cada almuerzo era una hora y media hablando de f√ļtbol. Est√°bamos en constante evoluci√≥n profesional. Era todo muy simple y claro, porque nosotros √©ramos as√≠. Cuando desde los que conducen, las cosas est√°n muy claras y se pregona con el ejemplo, se crea hacia abajo un c√≠rculo virtuoso; eso suced√≠a con los juveniles. Hab√≠a mucho sentido de pertenencia. Los chicos que ven√≠an tomaban el espejo de los que se hab√≠an ido.

En di√°logo con ¬īHumanizados¬ī Guillermo Maccagno, uno de los jefes m√©dicos del Hospital Torn√ļ, reflexionaba: ‚ÄúLes digo a los m√©dicos m√°s j√≥venes que est√° muy bueno que estudien lo que se dice en los congresos, que se ayornen con las √ļltimas actualidades de la profesi√≥n, porque hay que estar bien formado, pero eso hay que bajarlo a la realidad con el paciente que ten√©s adelante. Hay que entender el contexto de un paciente que viene desde Gonz√°lez Cat√°n al hospital, en un viaje largu√≠simo, a las tres de la ma√Īana, para intentar conseguir un turno, sin haber desayunado, sin saber si va a almorzar, sin poder comprar los remedios que le recetas‚ÄĚ. Ese paralelismo se puede trazar en el f√ļtbol formativo. En la formaci√≥n humana de un chico, un club es el tercer paso en la cadena de aprendizaje. El primero, por supuesto, es la casa, y luego viene el colegio. Un club termina de contribuir y moldear al chico. Pero muchas veces eso no sucede y pasa todo lo contrario, que el club se termina convirtiendo en el primer eslab√≥n ya que en la casa no reciben la educaci√≥n adecuada y ni si quiera van a la escuela, o no le dan importancia.

– ¬ŅQu√© se hace cuando se recibe un joven con esa problem√°tica social? Ah√≠ no alcanza solo con saber mucho de f√ļtbol o de preparaci√≥n f√≠sica‚Ķ

-Es as√≠, muy claro. Uno trata de estudiar, de evolucionar desde el conocimiento, haciendo cursos, leyendo, estando siempre actualizado, pero despu√©s todo eso ten√©s que llevarlo a cabo en una realidad social que se contrapone con las necesidades b√°sicas. Entonces todo ese conocimiento que uno tiene hay que saber adaptarlo a esa situaci√≥n puntual en que estamos inmersos. Ven√≠an a vernos al predio de equipos de Francia, de Alemania, de un mont√≥n de pa√≠ses para saber c√≥mo entren√°bamos, nuestros m√©todos, sistemas. Y los franceses, por ejemplo, se sorprend√≠an de ver que nos ocup√°bamos de los ejercicios de fuerza, de la alimentaci√≥n, la suplementaci√≥n, porque ellos all√° eso lo ten√≠an todo resuelto, porque no fallaba esa cadena que vos est√°s mencionando: un chico all√° llega a un club bien alimentado, bien desarrollado f√≠sicamente, yendo al colegio; el chico ah√≠ llega a un club solo para hacer f√ļtbol, les ense√Īan exclusivamente a jugar al f√ļtbol, porque lo dem√°s lo tienen resuelto. En Argentina un club cumple un papel preponderante en la formaci√≥n del joven porque dicha cadena est√° alterada: le brinda escolarizaci√≥n, le brinda al menos dos comidas para que el pibe tenga la alimentaci√≥n b√°sica del d√≠a. Por eso el profesional argentino se desarrolla tanto y est√° tan bien visto en el mundo, por su capacidad resolutiva, porque se tiene que ocupar de cosas que en otros pa√≠ses no es necesario ocuparse.

-¬ŅQu√© tanto ayuda el avance de la tecnolog√≠a en el f√ļtbol? ‚ÄúTodo lo que facilita en exceso, debilita‚ÄĚ dijo una vez Toni Nadal (t√≠o y ex entrenador de Rafa). Es una era de la inmediatez en donde todo est√° al alcance de la mano y se ha perdido la esencia del amateurismo del que tanto habla Bielsa.

-Hubo una din√°mica muy grande en los √ļltimos a√Īos que hizo que muchas cosas cambien. El tema de las redes sociales, por ejemplo, que genera un nivel de exposici√≥n muy alto, que tergiversa las maneras de comunicar. Es muy compleja toda esa realidad, porque hasta un punto esas cosas pueden ser √ļtiles, pero en varios aspectos se contrapone con el d√≠a a d√≠a que uno quiere llevar adelante. Hoy un joven tiene demasiada informaci√≥n a su alcance, y no toda es correcta, hay mucha informaci√≥n que interfiere el mejor desarrollo del chico. Despu√©s muchas herramientas tecnolog√≠as aplicadas a los entrenamientos, son buen√≠simas porque te permiten elevar mucho el control de las cargas, el nivel de especificidad que colabora a ser mucho m√°s preciso en los m√©todos del entrenamiento del d√≠a a d√≠a.

‚ÄúLos futbolistas de antes resolv√≠an de una forma m√°s espontanea, ahora son m√°s obedientes, entonces necesitan el mensaje y el apoyo del entrenador y eso genera una dependencia. No deber√≠a ser as√≠‚ÄĚ, dijo alguna vez Marcelo Gallardo.

-¬ŅCrees que el jugador de hoy est√° m√°s robotizado?

-Hay jugadores que siguen teniendo esa impronta resolutiva sin necesidad de un aporte externo. En los √ļltimos 30 a√Īos cambi√≥ mucho el f√ļtbol en cuanto a la incidencia del entrenador y sus colaboradores sobre sus jugadores debido, como te dec√≠a antes, a las much√≠simas herramientas con que hoy se cuentan, pero eso no debe coartar la inventiva del jugador para tomar decisiones.¬† Entonces el jugador hoy quiz√° mira hacia el banco porque no quiere ejecutar una resoluci√≥n que tal vez el entrenador no coincide. Entonces, s√≠, hay una dualidad ah√≠, porque el jugador cuando tiene la pelota, tiene que resolver √©l. Hoy tambi√©n en cada partido hay much√≠simas c√°maras que toman todos los detalles, y puede hacer quedar como que el jugador es recontra dependiente del entrenador. Despu√©s s√≠, cuando el partido est√° parado, el entrenador aprovecha para ordenar posicionalmente al equipo y dem√°s. Esto que me est√°s planteando me genera una dualidad de criterios, no lo tengo muy claro.

-En un plantel ten√©s uno que naci√≥ en el conurbano profundo con decenas de carencias, otro que se crio en un contexto socioecon√≥mico favorable, otro del interior con costumbres distintas. Para llegarle a cada uno puntualmente hay que ¬īdar en la tecla¬ī como dice Julio Velasco‚Ķ

S√≠, porque todas las personas son diferentes, por eso liderar reviste mucha complejidad, m√°s cuando ten√©s tantas personas como en un plantel de f√ļtbol. Al jugador ten√©s que darle herramientas simples para que te entienda y luego eso que vos entren√°s en la semana, lo pueda ejecutar y plasmar el d√≠a de partido. Todo lo que hac√©s en la semana est√° b√°rbaro, pero se tiene que ver reflejado y tiene que repercutir en el partido. Las herramientas ten√©s que lograr que cada jugador las interprete y para eso ten√©s que ser muy justo, conociendo las capacidades de entendimiento que cada uno tiene, que no son iguales, y a partir de ah√≠ lograr que las consignas sean claras para todos, sin sobrecargarlos, porque eso no beneficia ni al jugador individualmente ni al grupo. Siempre en un plantel hay futbolistas que se preocupan m√°s por estar atentos al conocimiento t√°ctico, de posicionamiento, que son de hablar m√°s, y que suelen ser los centrocampistas porque son los que conectan las tres l√≠neas, los defensores centrales, porque desde el fondo ven todo el panorama; quiz√° los delanteros se ocupan puntualmente m√°s por su juego y sus movimientos. Suelen ser diferentes personalidades.

Hoy la Selecci√≥n Argentina, en el proceso de Lionel Scaloni, atraviesa uno de los mejores momentos de su historia. Pero previo a esto, la selecci√≥n tuvo varios periodos complejos en los cuales no contagiaba al futbolero. La √ļltima gran n√≥mina fue la que lleg√≥ a disputar el Mundial 2006 con P√©kerman y Tocalli. Un equipo que jugaba un f√ļtbol de alt√≠simo vuelo, con nombres que brillaban por todo el mundo. Urtas√ļn fue el preparador f√≠sico de aquel equipo.

-Tocalli me ha dicho que nunca más pudo volver a ver el partido contra Alemania por la enorme espina que le quedó, porque sentía, como todos, que esa selección estaba, claramente, para ganar el Mundial…

¬†-Fue un golpe dur√≠simo, un dolor inmenso. Uno en el transcurso de las competencias (eliminatorias, torneos previos al Mundial), va viendo la evoluci√≥n del equipo y nosotros lleg√°bamos muy bien a Alemania. Hab√≠a varias fortalezas como para aspirar a jugar la final, hab√≠a un convencimiento interno de que est√°bamos para hacer un gran torneo. Pero los mundiales tienen esas cosas, se definen muy peque√Īos detalles.

-De hecho, despu√©s de cada Mundial la FIFA organiza un congreso entre partes vinculadas para analizar diversas cuestiones y all√≠ Argentina fue elegida como la mejor selecci√≥n del Mundial y Argentina ‚Äď M√©xico, el mejor partido del certamen‚Ķ

-Sí, también los dos mejores goles: el del Cuchu a Serbia y el de Maxi a México, pero es muy poquito todo eso a comparación de lo que uno aspira cuando llega a jugar un Mundial.

-P√©kerman llev√≥ adelante una revoluci√≥n en Colombia. Form√≥ una selecci√≥n que jugaba muy bien al f√ļtbol, logrando el mejor Mundial para la historia del pa√≠s (5to puesto en Brasil 2014). Te consulto por los claves de ese proyecto para llegar a dichos logros‚Ķ

-El proyecto era armar todo, básicamente, porque cuando llegamos nos encontramos con muchas dificultades que fuimos resolviendo con el mismo criterio de siempre: ser ordenados, prolijos, bajar un mensaje claro para convencer de que lo que hacíamos era en beneficio de todos. Apuntábamos a dejar un legado que perdurara en el tiempo. Argentina en cuanto a infraestructura tiene todo lo que cuando llegamos a Colombia no había. No había un predio para entrenar, no había una sede fija para competir. De a poco, ganándonos la confianza, se fue mejorando el predio de Bogotá para las selecciones juveniles y mayor, se fue mejorando todo lo relacionado a la logística, se agrandó el cuerpo médico para un seguimiento más preciso de cómo estaba cada jugador en su club, sumamos más fisioterapeutas, se creó una oficina para el seguimiento de jugadores, viajar con cocineros. Logramos una organización.

-Es decir, tuvieron que cambiar la mentalidad y la cultura futbolística en varios aspectos…

-Y sí. Nosotros los primeros dos viajes los hicimos en un avión de línea con sponsors, con periodistas, y eso no podía suceder. La delegación tenía que viajar sola en una chárter. Fue difícil de hacerlo entender. En el segundo viaje, a Ecuador, tuve un inconveniente considerable con un congresista colombiano que no en buenos términos quería irrumpir para hacer firmas camisetas, cuando nosotros veníamos de perder, con el clima tenso que provoca. Con eso dejamos demostrado que las cosas no podían seguir así, que había que cambiar todo lo relacionado a la logística. Todo lo hacíamos porque creíamos que era lo más conveniente para el jugador.

-¬ŅQu√© diferencias hay entre el jugador argentino y el colombiano?

-Obviamente que hay diferencias porque tienen otra formaci√≥n y otra configuraci√≥n en las apreciaciones porque son idiosincrasias y culturas distintas. Pero nosotros de entrada planteamos lo mismo que hab√≠amos hecho en Argentina. Adem√°s, cont√°bamos con jugadores que ya ten√≠an mucho recorrido en el f√ļtbol mundial y que sab√≠an c√≥mo era la din√°mica: Yepes, Falcao, Perea, Elkin Soto. Les plante√°bamos a los jugadores y la dirigencia de que nosotros no hab√≠amos inventado nada, de que ven√≠amos a plasmar las necesidades, que eran muy claras, que tiene el f√ļtbol profesional y de selecci√≥n. Una vez que el proyecto se empez√≥ a plasmar con claridad, por el paso del tiempo y los buenos resultados, ya todos los jugadores que ven√≠an entend√≠an por d√≥nde iba el asunto y que el mensaje era claro y concreto.

-Hablanos algo de tu papá, Juan Carlos, que fue uno de los fundadores, junto a Julio Grondona, de Arsenal…

-Fue un tipo √≠ntegro y muy simple. Es f√°cil decir eso siendo el hijo, pero me hago eco de la gente que lo conoci√≥. Me dej√≥ las ense√Īanzas de transitar la vida siendo honesto, responsable, brind√°ndote al m√°ximo en todo lo que hagas. √Čramos tres hermanos y con √©l compart√≠amos mucho el mundo del f√ļtbol, me crie en el f√ļtbol; mi viejo fue jugador de Independiente y uno de le los fundadores de Arsenal, que, en pocos a√Īos, siendo un club chiquito de barrio, lo llevaron a la alta competencia. Uno de mis hermanos, Jorge, tambi√©n jug√≥ en Independiente. Viv√≠a respirando f√ļtbol, con mis amigos del barrio jug√°bamos en la calle y los que ten√≠an condiciones tambi√©n en el club, √≠bamos a la cancha a ver a Racing o Independiente que eran los clubes que ten√≠amos cerca.

-¬ŅQu√© represent√≥ Julio Grondona para vos?

-Fue un tipo important√≠simo en el f√ļtbol argentino y a nivel mundial. Su cabeza siempre estuvo adelantada en todo. A nosotros en nuestro proyecto en selecciones juveniles nos ayud√≥ much√≠simo, nos facilit√≥ siempre todo lo que necesitamos, hac√≠a gestiones, siempre predispuesto a colaborar con el proyecto. Fue un hombre muy cercano a nosotros, nos acompa√Īaba con su se√Īora a los torneos; uno con √©l se sent√≠a apoyado. Fueron muchos a√Īos compartiendo cosas y se crea un v√≠nculo afectivo.

‚ÄúLos argentinos nos autoboicoteamos, nos autodestruimos, no sabemos cuidar y conservar a los seres como Favaloro, en todos los √°mbitos: medicina, arte, deporte, educaci√≥n. Es muy del argentino. Argentina cuenta, en muchas disciplinas, con muy buenos profesionales, pero se los valora mucho m√°s afuera que en nuestro propio pa√≠s; es penoso. Cuando un Favaloro desaparece, lo lamentamos, pero cuando lo tenemos, no lo valoramos‚ÄĚ, asever√≥ en charla con ¬īHumanizados¬ī Horacio Questa, eminencia del Hospital Garrahan.

Un Bielsa, un Pékerman, hasta Messi, han sufrido muchísimas subestimaciones. Es penoso eso…

-Es nuestra idiosincrasia como sociedad. Eso que vos marcás hace que uno se ponga una coraza y se blinde contra todo lo externo. En cierto punto te fortalece, porque sabés que te van a llover críticas cuando las cosas no son como los demás esperan que sean. O te liquidan o están todos arriba del barco, somos extremistas. Es difícil cambiar esa forma de pensar del argentino.

‚ÄúHoy que uno es padre trata de transmitirles los mismos valores que aquel grupo de trabajo de juveniles nos inculcaron a nosotros‚ÄĚ, dijo Pablo Zabaleta.

-Esa simple frase, tantos a√Īos despu√©s, marca el tremendo poder con el que lleg√≥ el mensaje que ustedes pregonaron en esos chicos, hoy hombres adultos‚Ķ

-Y s√≠. Siempre intentamos ser coherentes y usar el sentido com√ļn. Ser en la casa como se es en el trabajo y en la vida.¬† Pregonamos las cosas b√°sicas: ser respetuoso, honesto, √≠ntegro, responsable; y eso les lleg√≥ a aquellos chicos. Cuando hoy me re√ļno con alguno de esos chicos, hoy hombres, y me manifiestan una frase como la que mencion√°s de Zabaleta, te da la pauta de que, m√°s all√° de los logros deportivos, pudimos dejar una marca que trascendi√≥ en el tiempo. No es lo que m√°s vende, pero si 25 a√Īos despu√©s alguien te dice que supiste llegarle, te da fortalezas.

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