Categoría: Leé interés general

Maldita religión

La religión es, junto a la política y los nacionalismos, lo peor que le ha sucedido a la historia de la humanidad. Las guerras, las muertes, la intolerancia, la humillación y denigración humana, los sacrificios, el adoctrinamiento, la discriminación; las peores atrocidades siempre han sido en ´nombre de un Dios´. A continuación, un compilado de reflexiones de grandes seres que pasaron por este plano, hablando sobre religión.

Margarita Barrientos

Resultado de una durísima infancia, se transformó en una de las activistas sociales más importantes de la Argentina. Fundadora del Comedor Los Piletones, entre todos los espacios que administra le da de comer a casi 8.000 personas. Involucrada, pero enemistada con la política. Humanizamos a Margarita Barrientos, referente absoluta de la solidaridad.

La moda del Siglo 21: el victimismo y la cancelación

El ser humano se mueve regido por modas. La sensación de ´pertenecer´ y ´encajar´ a cierto sistema social, le da seguridad y confianza por sentirse ´aceptado´. Todo estímulo motivado desde el exterior, lo mantiene ´entretenido´ para así evitar tener que enfrentarse a sí mismo. De esa forma gira la rueda del hámster dentro de la matrix. En esta época del siglo 21, impera una moda que se impuso con muchísima fuerza: La Moda del Victimismo y la Cancelación.

Curly de ´Los Tres Chiflados´: sufrimiento detrás del humor

Fue el más entrañable integrante del trío más célebre de la historia de la televisión. Con su excelso talento y su gracia singular, construyó un personaje inigualable que trascendió generaciones y quedó perpetuado a la inmortalidad, siendo querido y recordado por todo el mundo. Ese protagonista alegre, genuino y locuaz que aparecía en la pantalla, distaba mucho de la persona que había detrás: alguien tímido e introvertido, poco sociable, atormentado por los excesos, los continuos problemas de salud y convulsionados matrimonios. La historia de Curly de Los Tres Chiflados, el hombre con el que la vida no fue humorística.

Joaquín Soler Serrano, el maestro del periodismo

Fue uno de los más grandes periodistas de habla hispana de la historia. De brillante lucidez, poseía un bagaje cultural formidable. Su personalidad entrañable, basto vocabulario, elegancia y claridad para expresarse, profundidad de sus discursos, creatividad, solidaridad, su humildad sin aires de divismo; generaban un gran magnetismo, interés y cercanía en su audiencia. Entrevistador extraordinario, llevó adelante charlas memorables con los más reconocidos protagonistas mundiales; los cuales, como con ningún otro, accedían a abrirse de mente y alma. Su legado es perenne y perdura, más vigente que nunca, en nuestros días, con repeticiones en toda América de sus más antológicas entrevistas. Como el mismo se definió: “elegí desde pequeño mi vocación de hombre que cuenta cosas a los demás hombres. Hombre que hace de testimonio, de testigo, de transmisor de noticias. Hombre que habla con los hombres para saber qué hay en el corazón y en la cabeza de cada uno. Fui un servidor para la sociedad”.  Joaquín Soler Serrano, el hombre que puso su vida a disposición de los demás a través de su vocación. El maestro del periodismo en español.

Pedro Opeka: el argentino que necesita Argentina

Hace más de 40 años está en Madagascar. Cuando llegó, se encontró con una situación extremadamente lacerante e inhumana: pobreza atroz, promedio de vida bajísimo, ignorancia absoluta. Allí, realizó una obra humanitaria loable. Convenció a sus habitantes de que podían salir en base a sus propios esfuerzos y sacrificios. Con una labor milagrosa, levantó más de 15 pueblos (con casas, asfalto, centros médicos, escuelas, centros deportivos). Le dio dignidad a la gente con trabajo y educación. Les enseñó el rigor, la conducta y el compromiso. Les demostró que la única manera en que se valoran y se disfrutan las cosas, es a través de conseguirlo con sudor y no como regalo. Inculcó que, sin amor y respeto al prójimo, la vida no tiene sentido, pero que la mano dura es muchas veces necesaria y nunca el consentimiento. Es Pedro Opeka, el argentino que necesita Argentina.